Día #663 de tu partida… Hoy me despido de ti

El problema con mi historia es que hay capítulos que jamás cerré, algunos simplemente hui de ellos. Por eso siempre que regresas, regreso. Por eso, hoy me despido de ti.

Quiero darle la acción al verbo de quererte en pasado. Han pasado ya casi dos años y es cierto, con el tiempo se echa demás lo que un día echaste de menos. Pero cómo entender que no estás y a la misma vez, sobras. Que llevo tanto tiempo pensando que la herida ha sanado, pero me da con abrir la maldita cicatriz para notar que está ahí, latente. El problema es nunca pudimos ponerle punto final a nuestra historia, nunca pude decirte adiós de frente. Me jode pensar que no te he borrado, que la cicatriz aunque cerró no se ha difuminado, que de ti en mí siempre quedará algo.

Pero hoy me despido de ti. Y sí, bien es cierto que aún te quiero, pero sólo como se quiere a los muertos, con desesperanza. Lo que estoy esperando lograr es que se vaya todo aquello que ya se fue. “El olvido está lleno de memorias” bien dijo Benedetti; pero yo no quiero olvidarte, quiero recordarte sin que duelas. Quiero mirar la cicatriz y no querer volverla a abrir. Quiero dejar de sangrarte cada vez que regresas. Quiero no sentir el reproche de que dejé mi isla, mi patria por ti. Quiero volver y no pensar en buscarte. Quiero no aceptar tu llamada cuando llames. Tú bien has “seguido adelante”, pero siempre regresas para escuchar la voz de quien tantas noches te lloró. Pero siempre regresas pidiendo una fotografía del cuerpo, pedazo de tierra que hiciste tuyo y abandonaste, para observar cómo se encuentra, cuál es el estado, quién manda en lo abandonado. Para actualizarte soy un desastre organizado. Soy un pedazo de tierra que por ti fue conquistado y colonizado, pero que hoy retoma su libertad. La soledad me ha enseñado que he tenido que acostumbrarme a tantas cosas y tu ausencia no será la excepción.

Quise ser tu amiga, pero ambos sabemos que es imposible una amistad entre nosotros dos. Fui tu amiga una vez más cuando necesitaste. Pero yo contigo no puedo contar, porque siempre te quise de compañero de viaje. Fui tu amiga una vez más y tu amante por vez número 530. Las quinientas noches de Sabina no me han servido para olvidarte. El tequila me recuerda que el brindis contigo era más divertido. Después del quinto ron me da con extrañarte. Y sólo cuando no puedo caminar logro olvidarte. Al menos ya no te llamo ebria, prefiero ahogarme en alcohol antes que marcarte. Al menos ya no te recuerdo en otra piel, ni te busco en otra cama. Al menos ya puedo dormir sin tener que compartir la almohada. Al menos ya no necesito tus buenas noches antes de dormir. Al menos ya no espero tu mensaje en la mañana. Al menos por fin pude sobrevivir por mí misma. Al menos no dependo de ti para florecer.

Pero sólo te pido una cosa, vete ya y no regreses. Vete ya y compadece. Que aunque tú pudiste seguir adelante en mí lo que dejaste fue un desastre y he tenido que aprender a hacer un mosaico de estos pedazos rotos. No vengas ni tan si quiera para apreciar el arte, aún no he terminado. Eres tú mi debilidad, mi tormenta. Eres mi cielo, pero gris. Eres mi noche sin estrellas. Eres la luna que despierta una lunática y la deja en vela. Eres ese querer y no poder. Eres lo que nubla mi razón y echa al olvido mi ser. Déjame de una vez florecer, déjame crecer.

Me pides que deje de fumar, yo te pido que no te aparezcas más. Porque no sé quién me consume más, si la nicotina al mi cuerpo intoxicar o ese desgaste emocional que tengo al contigo conversar. Eres la peor droga, la peor adicción, el peor vicio, el peor amor.

Déjame sustituirte con cafeína, nicotina, anfetaminas y antipsicóticos que de seguro me hacen menos daño que tú. Estoy creciendo entre libros y letras. Ahora por fin tengo las energías quemar entre sudor todo el exceso de libras que pusiste en esa depresión suicida que causaste. Y ojalá me vuelva enamorar de mi cuerpo. Ojalá me quiera como te quise a ti. Ojalá y me cuide como te cuidé a ti, ojalá tenga una intimidad con mi soledad y la disfrute tanto como a ti.

Olvídate de esta loca que te quiso, de esta puta que nunca te fue infiel, de esta escritora que hizo de la sangre tinta para escribirte poemas, de esta estudiante que de ti quiso aprender. Yo no reprobé, de ti yo me gradué. Lo que traes de memoria me lo sé. Mira si soy buena corazón que a miles de kilómetros y un mar de distancia con tan sólo mis letras o escuchar mi voz aún logro encender tu piel. Tú no me olvidaste corazón, tú me ignoras. Tú no me superaste corazón, tu sólo a otro cuerpo devoras… Pero cuando me tengas de frente un día dime qué vas a hacer además de separar el cuarto de un hotel. Cuando te tenga de frente con gusto te invitaría un café para saber cómo te fue. Pero aunque la piel tenga memoria, te diré que gracias pero no. Ya no somos niños, ya nos toca crecer. Y aunque mis apetitos animales te quieran comer, tengo un ser racional que dice que eres carne ya podrida y sería suicidio de ti comer, ya no es placer.

Día #663 de tu partida. Dicen que el amor es ciego, pero yo a ti te veo y te tengo claro corazón. Si te puedo ver significa que ya no hay amor, entonces me despido de ti corazón. Se despide de ti aquella mujer que por años fue tu confidente y un día con locura te amó

Posdata: Hijo de puta, sin punto final porque me dejaste hasta sin tinta

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Gabriela Christina Díaz View All →

Nacida en Puerto Rico, pero soy ciudadana del Mundo. Escribo para vaciar el ruido de mi mente y me llena el corazón que alguien le toque de alguna forma lo que escribo. Pues de nada me sirve escribir si lo que escribo no conmueve un alma. No escribo muchas paradojas porque yo soy la paradoja en sí. Soy un poco controversial en mi manera de expresarme, pero escribo y me expreso de una forma transparente, desde lo más sincero de mis adentros.

2 Comments Leave a comment

  1. Yo tampoco tuve clausura en mi relación. Todavía llevo los momentos que compartimos amarrados en mi corazón. Dos años después ya no la extraño a ella, si no a lo que me ofrecía como pareja. No siento rencor por que se haya ido a otro país, pues yo mismo quería verla crecer, pero si me podría arrepentir de no haber hecho lo posible por borrar la distancia. Prefiero creer en el determinismo, para no cargar con la culpa. No recuerdo ni cual era mi punto cuando empecé a escribir, las drogas están funcionando bien.

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    • Tiende a pasar con la distancia es difícil poner punto final, todo queda en “qué hubiera pasado si…”. Pero hay que invertárselas para sobrevivir, crecer y madurar porque no es justo que uno se estanque en un suspenso eterno y mucho menos sentarnos a esperar por la otra persona. No cargues con culpas que no son tuyas sino cuestiones del destino. 🙂

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