Me enamoré de Soledad

Así fue que conocí a Soledad una madrugada de enero hace algunos años atrás, me dio pánico al verla. Era una mujer sumamente hermosa y poderosa. Tenía peor reputación que la mía. La más señora de todas las putas y la más puta de todas las señoras como decía Sabina.  Cargaba con navajas. Tenía cicatrices en la piel y una sonrisa terriblemente perfecta. Unos ojos color sol. Lunares perfectos ubicados en los lugares perfectos. Más de la mitad del barrio la había visto desnuda. Le temía porque no la entendía. Me acosté con ella varias noches hasta que por primera vez un día lágrimas salieron de su rostro y me habló. Me volví adicta a su tono de voz, de la energía que transmitía cuando se expresaba y que fue a pesar de ver todo mi desastre lo entendió perfectamente sin juzgarme y me amó. La engañé varias veces por miedo. Pero ella sabía mi juego y un día que regresé a la habitación me dijo “Quizás te vayas mil veces, pero siempre estaré aquí esperándote para amarte y consolarte. Porque quizás yo no te necesite, pero tú toda la vida me necesitarás aunque sea por unas horas. Y me buscarás en otros y no estaré porque mi lugar es sólo contigo. Si me pierdes alguna vez, mi dirección es adentro. Haz lo que te plazca. Yo no estaré para brindarte placeres de un rato, estaré para satisfacerte toda la vida.” Comenzó a maquillarse como hacía todas las mañanas y yo no soporté el hecho de que yo era un desastre. No la entendía. Recogí mis cosas y me fui. A perderme otra vez por el mundo. A acostarme en otras camas, dormir en otras bocas, a destruir otros ojos. Hasta que me di cuenta que en nadie estaba ella. Pasé de boca en boca sin ser comprendida. Decidí buscarla. Me jodí hasta encontrarla allí donde siempre estuvo: adentro. La única mujer con quien me acuesto y el orgasmo es mi paz. Cuando la vi estaba hecha un desmadre de tanto esperarme. Le dije “Perdóname, esta vez llegué para quedarme.”. Y esa mujer entonces se hizo una conmigo. Esa mujer era yo.

Francesca M. Healy (1)

Escritos y pensamientos Fragmentos

Gabriela Christina Díaz View All →

Nacida en Puerto Rico, pero soy ciudadana del Mundo. Escribo para vaciar el ruido de mi mente y me llena el corazón que alguien le toque de alguna forma lo que escribo. Pues de nada me sirve escribir si lo que escribo no conmueve un alma. No escribo muchas paradojas porque yo soy la paradoja en sí. Soy un poco controversial en mi manera de expresarme, pero escribo y me expreso de una forma transparente, desde lo más sincero de mis adentros.

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