Carta a un café cubano “The one I pushed away”, pero realmente, ni tanto…

Café cubano,

“Lo intentó casi todo, menos preguntarse si aquél era el modo correcto de hacerla feliz.”

– Gabriel García Márquez

Por casualidades de la vida, para asegurar mi rotundo éxito en amores impuntuales, para añadirle razones a la lista de cagarme en los romances tóxicos, para asegurarme cuán idiotamente-estúpida-loca-psicótica-patética-patológica y pendejamente ciega fui cuando le entregué mi alma al diablo hasta quedarme vacía en la nada dentro de la puta nada y perdida en mi propio abismo y todo lo que perdí; años después, el 22 de mayo 2018 a eso de las 7:00PM me entero que tú me quisiste “en serio”, que tú buscabas algo más en mí, que te interesaba… Nunca lo vi y me excuso porque fui una pendeja, me excuso porque estaba perdida, me excuso porque no tenía la capacidad de notar mi propio valor, me excuso por si en algún momento herí tus sentimientos, me excuso porque nunca he querido herir a alguien por mi desastre, me excuso porque soy autodestructiva, me excuso porque cargo con miles de culpas. Pero no excuso el hecho de que nunca supiste expresar tus sentimientos por mí cuando más lo necesitaba.

Tuve que irme de Puerto Rico huyendo de una relación tóxica que me destruyó emocionalmente, mentalmente y físicamente… Me hizo cenizas. Si a ti te dolió que yo me fuera, imagínate a mí cuánto el dejar atrás involuntariamente la tierra que no solo me vio nacer, que me vio florecer, me vio fracasar, me vio ser feliz, me vio volver a fracasar, los lugares que amé, las amistades que perdí, vio la locura en la cual me ahogué y que espera con ansias que regrese sin moverse de ahí. Llevo a Puerto Rico tatuado en el alma y por eso mismo tuve que echar raíces con las poquitas semillas que me llevé de allí en tierras extrañas. Tú no sabes lo sola que me sentí. Tú no sabes la desesperación. Tu no sabes la falta de comprensión. Tú no sabes lo sola que estuve, los pocos amigos que me quedan, la desilusión de ver cuánto me falló la gente que amé. No poder contar con nadie. No poder contar ni tan si quiera contigo mismo. Me tardé años en dar pasos hacia adelante, me tardé años en dejar atrás la nostalgia, me tardé años en volver a sonreír como si el mundo no doliese aunque sea “faking it”. Pero puedo decir que por fin hay progreso y que he logrado desprenderme emocionalmente de las personas para darle paso a la reconstrucción, formarme como individuo y evolucionar como ser humano. Logré entenderme casi un 95% solamente cuando me destruí por completo y solamente en el proceso de reconstruirme a mí misma encontré quién verdaderamente soy. Había sentido odio hacía mí misma, provocada por la sensación de ser un fraude, de interpretar una imagen de todo lo que deseaba ser pero no era.

No quiero por nada en el mundo que me recuerdes como esa mujer que nunca le importaste. Sí me importaste. Es sumamente difícil descifrarme y me disculpo por no saber explicarme mejor cuando tuve la oportunidad. Pero sí me importaste, si no fuera cierto no tomaría el tiempo de escribir esto, si no fuera cierto no hubiera quedado traumatizada al escuchar lo que me dijeron que sentiste, si no fuera cierto no te hubiera mandado fotos que me tomé para ti y no recicladas, si no fuera cierto no hubiera querido ocultarte todo el desastre por miedo a que te alejaras, si no fuera cierto no me estaría abriendo tanto en esta carta, si no fuera cierto no te dejaría saber la cantidad de veces que discutí con mi ex por mantener una amistad contigo porque él decía que yo “tenía un crush contigo” por la manera en que me expresaba cuando leía mis mensajes contigo por mensajes.

Pero lo que yo entendí de ti es que eras uno más a los que le interesaba por mi físico, por aquello que aparento ser y no soy, por mi bellaquera, por ser panas para los momentos felices. No te interesó mi oscuridad, nunca preguntaste sobre ella, nunca preguntaste dónde puñetas habitaba mi alma para ayudarme a encontrarla. Nunca demostraste que te interesaba saber más, que te interesaba conocer más de mí, nunca recibí ni tan si quiera una llamada tuya para al menos yo tener el recuerdo de tu voz. Gracias por haberme querido, pero no me gusta que me quieran a medias. Y todavía me importas y siempre te recordaré como una de esas personas que llevan sabor a café, que al conocerlas te dan energías que te motivan a sobrevivir el maldito día. Un mensaje tuyo me hacía feliz, pero nunca supe qué te interesaba de mí. Nunca me dijiste alguna virtud que tuviera además de “que clase de culo” y no lo tomes a mal, me encantaba motivarte sexualmente y llamar tu atención, pero prefiero que me amen por mi forma de pensar a solo por ser un buen culo. Nunca te atreviste a abrirte contarme algo que nadie sabe sobre ti para yo tener la oportunidad de decirte todas las cosas que guardé. No sabes cuánto te necesité y no te busqué. Así que fue recíproco el mal entendido. No sabes cuánto quise que me quisieras. No sabes cuánto quise una señal de que no fueras un simple “friendzone” con posibilidades de tener sexo. No sabes cuánto me hubiera complacido al menos un mensaje de texto tuyo diciendo un “buenos días” inesperado, que me hablaras por otro medio que no fuera una maldita red social. Por eso ahora es sólo eso que pudo ser. ¿Con qué cara podías decir que estabas interesado en mí sin haber realizado un esfuerzo por envolverte en mi mente, en mi persona, en ser parte de mí? Siempre he pensado que no debo necesitar a nadie que no me necesite a mí. Nunca hiciste algún tipo de esfuerzo por expresarme lo que sentías. Yo al menos te dejé saber que te tuve que bloquear por Snapchat porque mi ex vio cosas y me tenía harta. Siempre mantuve abierta las líneas de comunicación ha pesar de mi caos. No lo intentaste lo suficiente. Yo sólo idealicé quién eras, pero no me adentré a ti porque pensaba que no te iba a interesar mi oscuridad y el peso que cargaba porque hasta llegué a sentir no merecerte, mejor dicho, no merecer el amor de nadie.

“People will do anything, no matter how absurd, in order to avoid facing their own soul. One does not become enlightened by imagining figures of light, but by making the darkness conscious” ǁ Carl Jung.

Oscuridad, sombras, luz, qué carajos son, qué fueron y cómo las manejo ahora, qué importa si al final nadie estuvo ahí. Ahí en lo oscuro conmigo buscando luz. Ahí en el piso hasta que recuperara fuerzas para levantarme. Nadie me comprendió un carajo. Nadie. Sola me destruí de miles maneras y también sola me levanté. Y soy la única que está consciente de mi humanidad, del peligro, del placer, del miedo, de mis errores, de mi pasado, de mi presente y lo que quiero en un futuro. Me tocó reconocerme sin que nadie me ofreciera un jodio espejo. Y es altamente probable que tú nunca experimentes ese tipo de oscuridad y soledad. No me hago la víctima. Te estoy diciendo que yo sí quise que me quisieras. Estoy teniendo el coraje que tú no tuviste para que leas que estaba dispuesta a abrirme. Y aunque quizás tarde, al menos lo hice.

No busco que me quieras ahora. Sólo quiero que sepas que me confieso humana. Que estaba ciega, que estaba perdida, que no tengo excusas para no valorar algo realmente bueno, pero no sabes el miedo que se siente abrirte y aferrarte a algo cuando no sabes a lo que te aferras y no tienes seguridad en ti misma como para aceptar su rechazo. No busco que regreses. No te necesito. Eres un bonito recuerdo de un tipo de café y quizás deba dejarlo así. Pero me jode lo impuntual, me jode el miedo de las personas de no decir lo que verdaderamente sienten y no saben si lo que callan le hace daño a otros. Porque quizás tú hubieras podido ser una razón para regresar a mi tierra. Quizás necesitaba un poco de tu estabilidad. Quizás necesitaba un poco de tu calma. Quizás hubieras sido sanidad. Pero te faltaron tres simples cosas: una llamada para tener un recuerdo de tu voz, un “buenos días” para saber que pensabas en mí alguno de los días al despertar y quizás un “Vales tanto la pena y no te das cuenta” de tu parte me hubiera salvado de tantas, tantas, tantas cosas.

Pero no tomes esto a mal. No te guardo ningún tipo de rencor. Gracias porque al final, me salvé sola. No te estoy reclamando. No te pido que lo intentes de nuevo. No te estoy culpando. Te estoy diciendo de única manera que sé expresar lo que verdaderamente siento que yo también te quise y hasta soñé contigo, pero tampoco dije nada por miedo a perder y quizás esas fotos que te envié desnuda eran mi manera de expresarte que quería que me desnudaras el alma.

Mis puertas están abiertas para ti. Te deseo todo lo mejor del mundo. Deseo que realmente seas feliz. El amor se basa en ser con alguien y no de alguien. Y si en algún momento te interesa al menos mi amistad me encantaría ser yo contigo.

Digo esto en llanto seco porque ya ni lágrimas me quedan. Digo esto tragando saliva. Y aunque decidas no saber de mí, me consuela pensar que aunque fuera tarde, yo al menos te dije lo que sentía.

Te deseo lo mejor del mundo aunque no regreses… Me basta con saber que existes.

– Gabriela Christina Díaz

[Adjunto en esta carta mis ganas de llorar y no poder parir una sola lágrima]

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Nacida en Puerto Rico, pero soy ciudadana del Mundo. Escribo para vaciar el ruido de mi mente y me llena el corazón que alguien le toque de alguna forma lo que escribo. Pues de nada me sirve escribir si lo que escribo no conmueve un alma. No escribo muchas paradojas porque yo soy la paradoja en sí. Soy un poco controversial en mi manera de expresarme, pero escribo y me expreso de una forma transparente, desde lo más sincero de mis adentros.

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