Encarando el límite de la locura

Soy ese alguien que anhela ser alguien más.
Soy aquello que doctores aún no pueden ni descifrar.

Soy emocionalmente inestable,
pero peor soy cuando la nada siento, es cuando estoy más vulnerable.

<<¿Cómo fue que llegué hasta aquí?>>

<<¿Qué especie de Karma yo he de sufrir?>>

Quisiera llorar, pero las lágrimas no caen.
Quisiera toda la atención del mundo,
pero le tengo un odio profundo al mundo.

Tiendo amar aquellos que me maltratan o afligen.
Y desespero echando a un lado aquellos que me aman y mi vida siguen.

Una especie agridulce sazona mi vida,
si es que a mi existencia se le puede llamar vida.

Escribo y escribo, a veces me ahogo en palabras que sólo me acuchillan.
Escribo y escribo, pero no reconozco lo que me asesina.

Necesito urgentemente una señal de que estoy realizando lo correcto.
Pero siempre ocurre algo que me lleva a lo incorrecto.

Si estoy alrededor de grandes grupos me aterro,
pienso constantemente que me miran de arriba abajo y salgo corriendo.

Si estoy sola en mi cuarto todo es perfecto hasta las siete.
Una vez cae la luna sale la lunática, la demente.

Estoy mentalmente retorcida, al menos eso lo reconozco.
Pero temo que pase algo que me vuelva hacer tocar el fondo.

Yo veo el peligro y cuando más vacía me siento recorro a lo que me hace daño.

A veces me preocupa que no tenga mucho juicio.
A veces no me importa que mi comportamiento sea un vicio.

Hay momentos en los que me siento estable y mi vida toma forma.
Hay otros en los que retrocedo, pero quiénes son ustedes para dictar la norma.

Me pregunto mil veces quién soy detrás de todo esto.
Le pido a Dios mil veces ser normal y no me acepto.

Quizás lo que me afecta es exactamente eso, que no me quiero.
Que no me quiero, que no me quiero, que sufro y me desespero.

Por favor si me amas no pares de repetírmelo.
Aún en los momentos que te eche a un lado, necesitaré oírlo.

Hay momentos en que mi alma no me pesa, se siente sola y vacía.

Puedo ver en medio de la batalla que tratas de entenderme aunque no puedas.
Te digo que no importa, el intento es lo que cuenta.

Tú no sabes cuánto me aterra no poder confiar en mi propia mente.
Por favor, se un rayito de luz en esta oscuridad que me haga estar consciente.

Aunque mi cuerpo y mi mente cambien constantemente
mis ojos y mi mirada son los únicos que permanecen.

Mis ojos expresan miles de emociones inestables.
Mi mirada te llevará a mi alma que lleva una especie de locura incesable.

Mi mirada y mi locura me seducen y juegan con mi vida.
Seducen mi mente, pero mi alma aclama que no es el fin de la misma.

Vuelvo y le pregunto a Dios quién soy en medio de todo esto.
El me responde que si soy la niña de sus ojos, soy un pedacito de cielo.
Por mi maldita manía de dudar yo le cuestiono el por qué de esto.
Me mira como diciéndome

“Ingenua…
Tú eres mi niña y mi pedacito de cielo porque has pasado por el infierno.”.

Journals “Seduciendo la Locura” ǁ Gabriela Christina Díaz

Escritos y pensamientos

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Nacida en Puerto Rico, pero soy ciudadana del Mundo. Escribo para vaciar el ruido de mi mente y me llena el corazón que alguien le toque de alguna forma lo que escribo. Pues de nada me sirve escribir si lo que escribo no conmueve un alma. No escribo muchas paradojas porque yo soy la paradoja en sí. Soy un poco controversial en mi manera de expresarme, pero escribo y me expreso de una forma transparente, desde lo más sincero de mis adentros.

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