Hay romances, desamores, rabia y profundos deseos que pesan en el cuerpo.

Verdaderamente, después de tantos problemas y logros, altas y bajas… Sin duda alguna he pasado por romances, desamores, sin odio, pero tanta rabia y deseos extremos que traspasan largas distancias.

     No sé si el conjunto de todo esto tenga algo que ver con mis relaciones de ahora, mi psicoterapeuta me dice que estoy rehacía a crear relaciones interpersonales. Pero realmente con todas las cargas que tengo encima y lo que me ha sucedido anteriormente con romances pasados, relaciones de amistad e incluso hasta familiares; cualquiera lo estaría… Creo, tal vez, o soy yo.

     Últimamente, todas las relaciones que creo son sólo instantes que duran lo que dura tomarme un trago de whisky doble cuando quiero olvidar. Así “doble” porque, aunque cortos, tienden a ser intensos. Pero quizás lo que quiera olvidar sean esos instantes pasados que no me dejan vivir el instante presente. No puedo comprometerme sabiendo que todavía me queda algunos “ojalás” que sin punto final o al menos que llegue alguien que quiera, ame, me descifre y me entienda tan bien que no tenga la más remota duda de que fallaría con esos que quedaron como puntos suspensivos.

     Mientras tomo una cerveza oscura, oscura porque viene cargada, cargada por todo lo que llevo encima y el alcohol para bajar la tensión de lo que quisiera decirles. He estado visitando el quiropráctico ya varias veces. El problema y la razón por la cual digo lo anterior, es que ya no lloro como antes. Si es que he de llorar son segundos o 2 breves minutos. Muchas veces me ahogo porque no me salen las lágrimas y siento que todo lo que duelese queda atorado en mí. Parece que todas estas lágrimas se han acumulado en mi cuerpo. Por eso escribo para de alguna forma vaciarme y si alguna vez leen esto lo cual sé que no, pues lo sepan. Le quisiera dejar a uno de ellos un “adiós”, a otros un “hasta luego”, y a ti decirte que te extraño mi vida.

     Al “adiós” que nunca he logrado decirte. ¿Cuántas fallas hacen falta para decir adiós o al menos un perdón? Me cuesta hablar de ti, porque hablar de ti es hablar de mi y todo lo que me ha jodido que ahora (después deaños) he estado recuperando. Me rompió de maneras múltiples. En especial cómo duele cuando duele el rechazo, cosa que nunca había experimentado. Lo que me fastidia es que de una manera u otra siempre vuelve. A ti supe amarte como cuando se ama al amigo de la infancia, a ti te amé como si fueras el primer amor, como si fueras quien me quitó la virginidad. Fui tan estúpida tantas veces contigo. Fue bonito por un tiempo, lo sé. Pero tu indiferencia, tu falta de querer aún cuando me querías y lo que ocultabas, me desquiciaron lentamente. Yo supe hasta callar cuando quise amarte y tú no estabas. Supe amarte cuando nadie más lo hacía. Pero ya sinceramente no me queda más para dar. Ahora lo queme queda es cortar, irme sin despedida. Porque decirte directamente adiós contigo implica volver a comenzar.

     “Hasta luego” #1 Desde la primera vez que nos vimos nos miramos fijamente a los ojos y nos desgarramos la ropa. Me revolví tanto entre tus sábanas que me ilusioné de mil ideas contigo en mi cabeza y tú ignorabas esos comentarios. Sé que te fallé, lo reconozco, pero fui transparente. Siempre lo fui contigo. Me quitaste una virginidad y creo que también fuiste mi primer amor. Nunca dije que te amaba, pues nunca fuimos nada. No fuimos nada porque me quisiste como algo concreto a destiempo. Cuando ya yo había perdido la cabeza por con el que quiero un adiós. Llegaste tarde cariño, pero gracias por estar ahí. Sabes que tu piel y mi piel son adictas a encontrarse en algún momento. Hasta luego antídotoy veneno.

     “Hasta luego” #2 Contigo sobreviví lo que con el idiota anterior viví. Fue quizás un intento de amistad, pero mucho más exitosos como amantes. Eres mi “ojalá”. Te quiero como quiero a mi difunto padre. Te quiero con desesperanza. Sé que jamás seremos realidad. Pero que bonito fue contigo, que tenemos hermosos recuerdos (que aunque pocos) se quedan atesorados en mí. Te quiero con desesperanza porque nunca te conocí por completo ni tú a mí. Pero en el sexo, era como si nos conociéramos de toda una vida. La cama, el balcón, las calles, la casa en construcción, todo lo que no era monotonía, todo lo que me mantenía interesada realmente eran tus palabras. Tenías la habilidad de decir alguna idiotez y que sonara tan profundo e intelectual. No digo que dijiste idioteces, digo que me encantaba hablar contigo. Sentarme afuera del bar y hablar de la vida y el universo contigo, para follarnos luego. Fueron tantas las veces en que tu voz me salvó de un abismo totalmente oscuro de ideas, fue por no fallarle a aquél adiós, me fui de pecho a la oscuridad. Pero sinceramente, te quiero con desesperanza porque sé que aunque no estamos hechos el uno para el otro, sinceramente, me sentiría incompleta si no existieras en mi vida, lamento no poder ser junto a ti, pero te llevo conmigo, hasta luego.

      “Hasta luego” #3 Teníamos y tenemos intimidad en las charlas, en las risas, en los bailes de salsa, en lo que desahogábamos lo que casi nadie sabe de nosotros mismos, y al mismo tiempo los revolcábamos en donde sea. Aunque siempre fue por despecho contigo, lo quería contigo porque me hacía romper ese ciclo vicioso de acostarme con el anterior todo el tiempo. Hacías que me gustara otro sexo. Pero siempre teníamos reglas. En este hasta luego, prometo que cuando te vea mi boca te dirá cómo vamos a romper una de ellas, para que no me olvides nunca, para que permanezcas como siempre lo has hecho.

     A ese “Te extraño mi vida”, quiero que sepas que te extraño porque nunca sucedimos. Extrañamos más lo que se pudo y no nos dieron. Eres ese “qué hubiera pasado si…” que me cuestiono cada vez que te veo en la pantalla del celular. Tú me enseñaste que la seducción es un proceso lento, porque fuiste ese hombre que deseo y nunca se acostó conmigo. A ti, te digo que antes de abandonar algo o darlo por perdido, mejor inténtalo. Si nace de ti abrirte un poquito, por favor, que sea conmigo.

     Aquí dejo en letras cosas que me pesaban en el cuerpo y que me faltaban por decir.

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Gabriela Christina Díaz View All →

Nacida en Puerto Rico, pero soy ciudadana del Mundo. Escribo para vaciar el ruido de mi mente y me llena el corazón que alguien le toque de alguna forma lo que escribo. Pues de nada me sirve escribir si lo que escribo no conmueve un alma. No escribo muchas paradojas porque yo soy la paradoja en sí. Soy un poco controversial en mi manera de expresarme, pero escribo y me expreso de una forma transparente, desde lo más sincero de mis adentros.

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