Y seguí…

Y seguía, y seguía, juro que seguía.
Y callé, y aguanté cuando quise amar.
Y yo traté regalarte mi risa
cada vez que nos gritábamos.
Y seguías, y seguías, y seguías.
Y no vi cuánto me jodías.
Y te di toda mi alegría olvidando la mía.
Y sólo fue cuando me quedé hasta sin lágrimas,
que decidí si eras tú o yo.
Y lo seguí, y me fui, y no me despedí.
Y me llené de mí,
de euforia me disfracé, y seguí.
Y nadie entendió que sí,
quizás puta fui, quizás puta soy,
quizás puta me quedaré.
Porque prefiero regalar sonrisas
sin cobrar, porque vendí mi alegría
a quién no supo amar.
Y quizás alguien supo devolverme
la risa más sincera, sin caricias frías,
sin destruirme yo para hacerle feliz.
Y aprendí, y entendí de qué se trata vivir…
Que me valga una pinga lo que piensen de mí,
después que yo sepa quién soy,
después que nunca me olvide de mí.

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Gabriela Christina Díaz View All →

Nacida en Puerto Rico, pero soy ciudadana del Mundo. Escribo para vaciar el ruido de mi mente y me llena el corazón que alguien le toque de alguna forma lo que escribo. Pues de nada me sirve escribir si lo que escribo no conmueve un alma. No escribo muchas paradojas porque yo soy la paradoja en sí. Soy un poco controversial en mi manera de expresarme, pero escribo y me expreso de una forma transparente, desde lo más sincero de mis adentros.

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