Soy una persona conviviendo con una pareja que anda siempre en conflicto; les llamo Éxtasis y Melancolía… Pero yo soy yo, es solo que vivimos bajo el mismo techo.

Vamos a ser sinceros, todos estamos locos. Es imposible vivir en esta sociedad y estar totalmente cuerdo. Y si lo estás, preocúpate, porque estás más loco que el loco y no te das ni cuenta. Porque si no tienes problemas que de alguna manera te afectan, tienes dos problemas: tu vida es un estado de monotonía y realmente la única estabilidad que existe es la muerte. ¿Por qué? Porque es la única manera de estar tranquilo de por vida, literal. Entonces ya entienden por qué yo romantizo la idea de la muerte. Bueno, no le temo a morir, le temo al proceso de morir. De esta manera quiero informar, que sí, es totalmente posible vivir sin necesidad de tomar terapias o medicamentos psiquiátricos, pero es por la sencilla razón de que tiene un cerebro que le regula y se adapta a las circunstancias en las que se encuentra haciendo que usted reaccione de manera funcional y “normal”. Por otro lado, dado a que cada cerebro y cada persona es diferente, sí es totalmente posible que existan personas que simplemente tienen la necesidad de un medicamento y terapias por dos cosas: las circunstancias o eventos que han vivido los marcaron de tal forma que su reacción mental a esta le causó un desbalance químico en el cerebro o simplemente porque lo tiene en los genes de alguna forma, así que nació con una enfermedad silenciosa que nadie nota hasta que explota cuando ocurren eventos estresantes fuera de lo normal para la persona. El problema de la salud mental empieza porque cuando tienes que hacer por deber lo que tienes que hacer, y simplemente tu cuerpo, tu cerebro se queda en modo de avión u ocurre un “shut down” en el mismo; no te lo permite, punto. Con esto dicho expreso hechos y mi opinión (que usted no tiene que aceptar si no le da la gana) sobre por qué se necesita tratamiento para ciertas personas que no pueden manejar de manera normal su vida. Total, no es ni que no podemos manejarla de manera normal, sino normal para la sociedad… Muchas veces lo manjemos mejor que la mayoría, muchas veces resulta que los locos no estamos tan locos na’. Incluso racionalizamos más allá, somos mucho más directos, y es exactamente por eso que tenemos problemas.

Punto y aparte: NO EXISTE CURA PARA LA BIPOLARIDAD, EL QUE LE HAYAN DIAGNOSTICADO ESO Y TUVO ALGUN REMEDIO SIMPLEMENTE LO DIAGNOSTICARON MAL Y NUNCA LA TUVO. O SEA, ES UN BILOPAR “CHAPIAU” LA VERSION DE CHINA TOWN. SEGUNDO, LOS MEDICAMENTOS SON PARA CONTROLAR ALGUNOS SINTOMAS NO TODOS… ¿POR QUE? PORQUE NO EXISTE CURA PARA LA BIPOLARIDAD.
Solo digo, pa’ que sepan.

Lamentablemente hay un estigma tan grande con la salud mental (especialmente en hispano américa) que hace que personas que sufrimos y padecemos de problemas mentales nos quedemos en silencio y avergonzados por tenerlos. Ni pa’l carajo alguien quiere que piensen que uno esté “loco” porque así nos llaman a la mayoría. Sinceramente, a mí no me da la gana de quedarme callada con respecto a decir que padezco de ciertas condiciones mentales y me medican. Muchos lo piensan verdaderamente porque en las redes sociales pongo demasiadas cosas y muchas sexuales extremadamente gráficas. Realmente esas en específico las escribo para yo sola reírme de mí misma, yo sexualizo mi depresión muchas veces, también es que he tenido experiencias que quizás me puedan catalogar como una mujer “promiscua”. Pero me jode que crean que todo trata profundamente de mi vida personal en estado presente. Realmente eso es un 20% de lo que yo vivo o he vivido y realmente porque escribiendo es la única manera de salvarme de esto. Porque la libertad de expresión existe para que se use, no solamente en marchas, luchas políticas o problemas sociales… Irónico es que una de las causas principales de muerte mundialmente es el suicidio y aún así la gente niega la existencia de los problemas mentales como si todo fuera producto de nuestra imaginación. Aún así no hay una puta revolución o lucha para que esto cambie. Y las muertes no van a cesar mientras la sociedad insista en que esas enfermedades no existen porque “todos tenemos problemas”, “tienes que aprender a controlar tus emociones” (lea eso en tono sarcástico). Y a mí me vale madre que piense que soy anormal o no me se controlar. Si no lo hiciera me hubieran no estudiaría lo que estudio ni lo que estudié, no tendría trabajo, estarían algunos muerto jaja (no es cien porciento cierto eso), pero sí, estuviera muerta hace rato… Porque mira que lo he intentado de diferentes maneras antes de medicarme, simplemente que creo que a mí ni el cielo ni el infierno me quieren y porque no sé cómo quitarle el seguro un arma, ni las he tenido cerca en ocasiones que me siento de esa manera. De cualquier forma, mi meta es crear consciencia sobre la existencia de problemas mentales y hacer de la imperfección algo hermoso, una obra de arte. Porque al final, lo diferente es algo bonito. Quizás somos seres humanos, tan humanos, que la humanidad y sociedad nos enferma… Y aquí radica el problema.

Y así la bipolaridad juega conmigo… La gente se ríe de tus ocurrencias, algunas se preguntan qué carajos le pasa a esta loca, por qué tiene que ser tan extremista. Cuando me conocen y salen conmigo siempre lo disfrutan porque hasta mi manera de reír es tan extrema al nivel que da gracia y a otros le causa miedo, porque mi personalidad ante las personas cuando les agarro confianza tiende a ser el tipo de que te quiero sacar una sonrisa, te quiero escuchar, quiero hacer que no pienses en lo que te jode; aunque por dentro me sienta bien hecha una mierda. Cuando somos amigos más íntimos siento la libertad de hablar mis dolores, mis “issues”, mis traumas y cagarme en mi existencia al punto que hasta la disfruto… Sí la disfruto porque cagar da placer y porque no tengo otra opción. Y eso, eso duele. Eso cansa y a veces exploto de ciertas maneras por aguantar tanto de los sentimientos que no expreso, porque a veces pienso que soy yo, que es mi enfermedad, pero al final resulta que yo no estaba tan loca na’.

Mis dolores más profundos nunca los muestro verdaderamente. No me gusta echarle mis cargas y mi peso encima a otras personas. Porque se me hace difícil expresarle a alguien lo que realmente me afecta a menos que lo escriba en un papel todo lo que siento. Porque así es mucho más entendible, sueno más racional y mis expresiones son totalmente sinceras, transparentes. Sale desde lo más profundo de mis adentros.

Los primeros años te preguntas mil veces cuál de todas las voces o pensamientos en tu cabeza son los tuyos en sí, cuál de todos esos sentimientos son los que realmente sientes. Hay toda una confusión porque sientes demasiadas cosas cambias de un estado de ánimo a otro sin que nada ocurra. Pero lo que está de pinga es cuando las circunstancias se complican y tu te aguantas todo hasta un momento que parece “cucu, perdió la cabeza, se nos fue”. Solamente en esos momentos suelo ser verbalmente agresiva, pero no al punto de hacerlo públicamente, la mayoría del tiempo tiendo a hacer cosas autodestructivas. Hoy puedo decir que yo (y solamente yo) sé y entiende quién soy. Me costó años de aceptación, internalización, observación de mis patrones de conducta, el fracaso de ciertas relaciones del cual hoy no me afectan, poner pausas a ciertas metas, cambiar de planes, cambiar de ambiente, e incluso cosas extremadamente positivas que me causan hasta estrés porque aunque se vea bien, hay algo que no lo está, y no solamente yo. Me tomó tiempo aprender a controlar mis emociones y estudiarlas, tomar innumerables terapias, y medicación; para simplemente entender quién soy y cuál es mi estado normal. Bueno, normal, dentro de lo anormal, porque mi estado normal no es socialmente aceptable.

La bipolaridad la mayoría de las personas la utiliza como adjetivo para describir la personalidad de una persona que simplemente cambia de un estado de ánimo al opuesto fácilmente. La realidad es que es una enfermedad que abarca mucho más que simplemente estar triste, feliz, o enojado. Todos tenemos nuestros “ups and downs” emocionales de acuerdo a ciertas circunstancias. El problema que caracteriza la bipolaridad es que no necesitamos tan si quiera alguna circunstancia que afecte nuestro estado de ánimo simplemente porque nuestro cerebro es anormal y no regula bien los neurotransmisores, por eso nos dan un estabilizar de ánimo y dependiendo de circunstancias añaden otros medicamentos para estar un poquitito bajo control. Bajo factores de estrés reaccionamos de maneras totalmente anormales y extremas llegando a causar incapacidad para realizar racionalmente las cosas que tienes que hacer por obligación y no solo eso, esto llega a afectar incluso nuestra salud física.

Se tiene que entender que el trastorno maniaco-depresivo (para que se entienda mejor) no es simplemente algo imaginario. Me fastidia, me emputece, me jode que digan “Tienes que aprender a tener autocontrol y no dejar que tus emociones te dominen.”. Esto lo dicen personas que no entienden el hecho y estudio científico que dice claramente que dicho trastorno es una enfermedad que afecta un órgano del cuerpo: cerebro, sus neurotransmisores y el balance químico del mismo. Personas como yo batallamos a diario por mantener estos extremos bajo control desde el momento en que nos levantamos cagándonos en el deber de vivir todos los días (no porque siempre deseamos la muerte, sino porque esta batalla mental resulta agotadora), nos vemos en la obligación de tomar medicamentos como para cualquier otra enfermedad para evitar que lleguemos a los extremos, aunque siempre, siempre tendremos reacciones fuera de lo normal. Con el pasar del tiempo y la autorreflexión, dichas reacciones o episodios duran menos tiempo. Lamentablemente, no existe cura aún para la bipolaridad y lo peor del caso es que puedes estar totalmente estable por un tiempo y de la nada ocurre una recaída. Esta pendejada presenta diferentes síntomas en momentos diferentes individualmente. Síntomas como cuando estás en tus “upper moods” aka “manía” en que sientes euforia, poca necesidad de dormir, irritabilidad, incrementación en libido y deseo sexual, ideas y pensamientos viajando en la cabeza a la velocidad de la luz, alucinaciones y creerte mierdas que no son reales o que no tienen ningún tipo de base y fundamento, psicosis, etc. Muchísimas veces confundimos este estado como el estado en que estamos felices, pero la realidad es que estas en el pico de la locura atentando a hacer algo sumamente destructivo. Por otro lado, los “downs” aka “depresión” se nos quitan las ganas de querer vivir, sentimientos de culpa, no tenemos la habilidad de sentir placer en las cosas que disfrutamos hacer, aislamiento social, pensamientos suicidas, falta de concentración, dudas por doquier, ansiedad extrema y pánico, desesperanza y devaluación a si mismo, duermes pocas horas o en exceso, lo mismo con el apetito, bajos niveles de energía, fatiga, migrañas, dolores musculares, alucinaciones e incluso sentimientos de que no sientes nada cuando sientes todo (ahí sí hay que preocuparse y ahí la cosa está hecha mierda). Hay momentos en que experimentamos ambos estados de ánimo simultáneamente. La ansiedad que sentimos no es la común de miedo a lo que vaya a suceder, es una presión horrible en el pecho al nivel que estas a punto de explotar pero de una manera agónica, o sea explotando lentamente, a veces hasta sin sentido.

Con todo esto quiero explicarles que no, no es una personalidad, no es un adjetivo. Pero úsenlo como les de la gana, pero ya saben un poquitito de lo que vivimos por dentro. Al final eso no es tan si quiera todo. Y que todos tenemos derecho a sobrevivir la vida de la manera en que nos de la gana. Y quizás el “loco” ese es simplemente un ser humano tan intenso que jamás va a encajar con los estándares sociales bonitos y perfectos que han jodido la humanidad.

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Gabriela Christina Díaz View All →

Nacida en Puerto Rico, pero soy ciudadana del Mundo. Escribo para vaciar el ruido de mi mente y me llena el corazón que alguien le toque de alguna forma lo que escribo. Pues de nada me sirve escribir si lo que escribo no conmueve un alma. No escribo muchas paradojas porque yo soy la paradoja en sí. Soy un poco controversial en mi manera de expresarme, pero escribo y me expreso de una forma transparente, desde lo más sincero de mis adentros.

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